Data de creació
dt., 03/12/2019 - 10:12
Tipus d'entitat
Adreça

C/ Ciutat de Granada, 79
08005 Barcelona
Espanya

Espai Banay

Cos

Espai Banay, nace de la idea de dos madres y profesionales del ámbito educativo que creen firmemente en que otra educación es posible. Es por ello que queremos crear un espacio respetuoso con la evolución de las niñas y niños.

 

El respeto

Banay es un ambiente basado en el respeto mutuo como principio básico de relación humana, así como en la confianza en la capacidad de aprender de nuestros hijos e hijas.

Creemos que el respeto a las necesidades de desarrollo de los niños es condición necesaria para un desarrollo intelectual, emocional y social sanos. Para definir la filosofía de Banay hablamos de respeto por la naturaleza, respeto por el individuo y respeto por l@s demás.

El proceso de aprender

Entendemos que el proceso de aprender es un proceso que se inicia dentro de la propia persona como respuesta a una necesidad básica, biológica, y no es un proceso de condicionamiento exterior de fuera hacia dentro.

No hay un conjunto de conocimiento predeterminado que hay que aprender en un momento concreto, sino que cada persona determina en cada momento cual es el camino intelectual, emocional, social, vital que siente que tiene que desarrollar.

La expresión de emociones y sentimientos

Un tiempo y un espacio libre de juicios externos significa que cada persona tiene la oportunidad de ser auténticamente uno mismo. Esto significa, por ejemplo, que  uno puede expresar sus sentimientos y emociones, incluso cuando se siente mal.

La libre expresión del malestar sin juicios ni valoraciones es condición necesaria para la salud emocional; sin ésta última el desarrollo cognitivo queda ampliamente limitado. Los límites a la expresión del malestar emocional tienen que ver con el respeto de no dañar al otro ni a los materiales comunes. Que el ambiente esté libre de juicios externos también significa que nadie valora las actividades de los demás sin que se le haya solicitado.

Entendemos que la persona más cualificada para valorar la propia ejecución es uno mismo  y, por tanto, mientras no se solicite y no interfiera en la pacífica actividad de los demás, nadie juzga a los demás ni a sus trabajos. Este campo emocional relajado y libre de juicios permite un bellísimo florecimiento del potencial emocional, cognitivo y social de las personas.

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